Entre los días lunes y martes, Teletrece exhibió un reportaje sobre la discriminación que sufren las asesoras del hogar comúnmente conocidas como “nanas”, el cual mostraba como una de estas personas (con delantal) iba a consultar por los requisitos para ingresar a 10 colegios particulares distintos, en los cuales gran parte de los alumnos viene de estratos sociales más altos. Sucedió lo obvio, la nana no alcanzó ni a pasar la portería en la mayoría de los casos, desnudando una discriminación propia de un país del siglo XIX.
Lo relevante no es la discriminación propiamente tal, lo realmente crudo es que poco a poco se va notando que seguimos siendo un país con mil y un caras donde nada de lo que decimos se condice con lo que hacemos, es decir, somos unos cara de raja de marca mundial. Probablemente este discurso parece conocido y repetido, sin embargo mientras digamos que vamos camino al desarrollo y sigamos con estas actitudes retrógradas el único diagnóstico real que se puede hacer es que socialmente seguimos siendo unos desadaptados.
Nos jactamos que pertenecemos a la OCDE todo el tiempo, nos comparamos con países desarrollados hasta en los más básico, pero no somos capaces aún de darnos cuenta del tremendo déficit social que tenemos, y eso aunque seamos el país más rico del mundo no lo vamos a cambiar si seguimos así.
La versión pesimista no es intencionada, de hecho los sucesos que hemos vivido este año hacen que el futuro este borroso. No hemos aprendido de casos como lo de Inés Pérez, ni siquiera un poco. Es verdad que hace un par de horas la cámara baja aprobó la Ley Antidiscriminación, pero ¿Que tan importante será esta ley(en caso de ser ratificada) además de un “homenaje a Daniel Zamudio” como lo han nombrado algunos? Sin duda es una buena noticia, pero los seres humanos no aprendemos a punta de castigo, si no que nuestra condición de seres racionales nos hace entender las cosas a través del razonamiento y sobre todo la conciencia de que al lado de cada uno de nosotros hay una persona que es igual. No en aspecto físico, ni socioeconómico, en DIGNIDAD.
Todavía nos queda mucho, no creamos que por un par de índices económicos en color verde o azul vamos a llegar a ser un país desarrollado, porque el desarrollo va de la mano con lo social. Con esa empatía que nos es tan fácil entender pero tan difícil practicar. Por lo tanto mientras nos posterguemos y discriminemos, la palabra desarrollo no aparecerá en nuestros diccionarios.



















ANTES de leer esto, quiero decir que estoy traumada con la foto de las manitos porque fue el ejemplo que me dieron de brieff conceptual.. la razón por la que no he dormido en mas de 30 horas
Cuático de verdad lo de las nanas. Quieren legalizar la marihuana siendo que somos TAN trogloditas que discriminamos a las nanas, porfavor!!!!!
En éste país de mierda no sólo discriminan a los homosexuales, a los que no les cruje bastante; si no que día a día nos levantamos con ansias o ganas de discriminar; hueón, soy un marihuanero hace mas de 10 años y día a día veo como hablan mal de nosotros; pero que chucha, acaso tiene algo de malo tener 7 ramos en un semestre, trabajar en un call center de mierda como part-time y querer fumarte un rico “blue-berry” al final del día antes de ponerte a estudiar o a hacer cualquier mierda?, ESO ME HACE PEOR QUE EL HUEÓN JUGOSO QUE TE PASA A BOTAR EL COPETE EN LA DISCO, QUE SE CAGA HUITRIANDO EN LA SALIDA O QUE TE OFRECE COMBOS PORQUE LO PASASTE A EMPUJAR?, PAÍS CULIADO HERMOSO =)