Falta muy poco para que sea promulgada la ley sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad, más conocida como “Ley Súper 8″. Esta norma impulsada por nuestro querido ministro (?) Jaime Mañalich prohibirá entre otras cosa la entrega de regalos y juguetes como gancho comercial para la venta de comida chatarra destinada a menores de 14 años.
Así, se acerca el ocaso de los juguetes con la comida, y con ello el fin de una era infantil marcada por todas esas chucherías por las que las grandes cadenas nos hacían pelearnos en los kioscos. Esos juguetes baratos por los que podías pagar 10 veces su precio y stickers con los que llenabas tu mesa de clases. Aquí les dejo algunos de estos juguetes que marcaron nuestra infancia, y que hoy van camino a la extinción.
Tazos: Sin duda uno de los juguetes clásicos del colegio. De chico, todos coleccionaban estos pequeños discos, los cuales siempre venían con los personajes de la serie de moda: Yu-Gi-Oh!, Digimon, Dragon Ball , Bob esponja, entre otros. Pero sin duda los más importantes eran los de pokemón . La ambición por tener los 51 de la primera colección hacia que varios compañeros compraran un paquete de papas o traga-traga solo para sacar el tazo, y luego regalar tan nutritivo alimento. Los tazos eran la moneda de cambio en la educación básica y la única manera de hacerse millonario era jugar con ellos, perdiendo casi siempre el pequeño pozo que acumulabas con un cabro 3 cursos arriba tuyo.
Juguetes de comida chatarra: Cualquiera con 2 dedos de frente podía notar que la hamburguesa de la cajita feliz con suerte tenia queso y lechuga, que las papas eran enanas, y que el vaso tenia más hielo que bebida. Pero igual la pedíamos, porque no nos resistíamos al juguete de promoción. Mc Donalds, Burger King, KFC y las demás cadenas lo sabían, y por eso siempre tenían juguetes de la película Disney del momento, figuras pulcras que nos permitían alargar la fantasía luego de obligar a nuestros viejos a llevarnos al cine(¿maléfica alianza no?) Lo peor es que siempre la figura que querías no estaba en el local, y siempre te tenias que quedar con el personaje secundario (lo que obviamente te obligaba a volver por esa caja frustra fantasías).
Tatuajes de fantasía: Un clásico del verano. Cuando aparecían los primero días de calor por la ciudad, Evercrisp, Dos en Uno y Ambrosoli saltaban al ataque agregando tatuajes a cada producto en vitrina. Promos como tattoomania nos permitían creernos hombres rudos (hombres de 10 años) llenos de tatuajes en todo el cuerpo, con figuras maoríes, animales, calaveras y… ¿hadas? (si, algunos compañeros igual se pegaban las hadas). Sin duda, las próximas vacaciones playeras serán muchos menos los “rudos” que veremos rondando por las playas.
Salsa manía: Quizás este no sea un juguete, pero bastaba que lays sacara la salsa manía para que la venta de papas fritas se disparara, y los demás confites y frituras pasaran a segundo plano. Todos compraban sus paquetes esperando encontrar el eterno compañero de unas papas fritas: El kétchup. Pero para variar (y como con todas las promociones de comida chatarra) lo que nos aparecía siempre era mayo. Disculpen especialistas de marketing de Evercrisp pero ¿acaso no saben que NADIE come papas fritas con mayo?. Al final, uno regalaba la mayo a los compañeros o cuando nadie lo quería (lo más usual) la tiraba a la basura.
Juguetes por los que había que pagar: Como si no bastara con el juguete normal que incluía toda esa chatarra, siempre había uno más grande, con más funciones o más impresionante por el que obvio, había que pagar (¿o creías que las confiterías eran beneficencias?). Así, uno juntaba las tapas, stickers, cupones especiales o lo que fuera que comprobara tu fidelidad con la marca, pagabas $250 a $500 y podías obtener pulseras, piercings, tazos especiales, manos pegajosas o la infaltable pistola de agua. A veces, las cadenas se apiadaban de uno, y dejaban dichos juguetes para un cupón ganador. El problema es que cuando conseguías dicho cupón, no existía kiosco en la tierra que lo canjeara, y terminaba valiendo menos que sticker de my Little pony.
PD: Y admitámoslo, nos gustaban y todo, pero gracias a esos juguetes nos volvimos adictos a los dulces y frituras. Al menos ahora los niños serán libres (?) (porque la paradoja libertad restricciones es tema que da para mucho).
















Habla por ti, para mi la mayo era la zorraaaaaaaaaa! oh, bendita mayo
yo tb como mis papas fritas con mayonesa!
es verdad, las nuevas generaciones no tendrán estos preciados juguetes con que crecimos y nos divertimos sin la tecnología que hoy impera.
Lo último, creo que los niños igual comprarán la chatarra en el negocio de la esquina antes de ir al cole, por eso, más educación física y deporte, menos internet, más vida al aire libre.
http://www.latercera.com/noticia/nacional/2012/08/680-475551-9-presentan-primera-denuncia-por-violacion-a-la-ley-de-comida-chatarra.shtml
ya empezo =¨(