Pocas veces ocurre que la secuela de una película resulta mejor que su antecesora. Pocas, casi nunca, pero eso ocurrió con la gran producción que resultó ser Batman: The Dark Knight. Y es que la segunda parte de la saga dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Christian Bale mostró el lado más tormentoso y éticamente desafiante del mundo de los superhéroes (y además nos regaló el genial Guasón del difunto Heath Ledger).
En esa ocasión no se nos mostró a un superhombre invencible ni a un justiciero confiado en sus propias habilidades o en su capacidad de liderar la “limpieza” de la ficticia Ciudad Gótica. Batman es un ser humano y The Dark Knight es una película humana (dentro de lo verosímil para la historia del personaje, claro).
La tercera y última parte de la saga, The Dark Knight Rises, es consecuente con este planteamiento: Batman sigue siendo más hombre común que héroe y eso lo limita, como a cualquier otro.
El filme, de más de dos horas, sirve perfectamente como conclusión del discurso que fue la saga que empezó con Batman Begins y se nota que el director es consciente de aquello: siguen rondando los mismos fantasmas, resurgen viejos villanos y la historia adquiere un sentido completo. No hay necesidad de más.
Sin embargo, no todo es material reciclado en esta producción, ya que se redistribuye la importancia que recae casi exclusivamente sobre el superhéroe en la película anterior, por lo que los demás protagonistas son casi tan cruciales para la construcción de la leyenda como el personaje que da nombre al filme (y esto va de la mano de la trama).
Algo que quizás era predecible es que esta película, sin la consciencia de las dos anteriores, no se sostiene por sí sola. Es por esto que es necesaria la comparación con el resto de la saga, en especial con la segunda parte.
Por su dilatada duración, a ratos la película te hace preguntarte qué hora es, pero no porque agote el ánimo de los espectadores, sino que por la inquietante montaña rusa emocional que significa para quien la vea. The Dark Knight Rises no decepcionará a quienes tienen aún fresca la memoria de la precuela.
Esta película, que cuenta con la actuación de prácticamente todos los mismos actores que las anteriores, es el final definitivo y perfecto de la leyenda que nos ha contado, con bastante habilidad, Christopher Nolan. Pero solo el tiempo dirá si este director ha logrado superarse una vez más.

















*Knight
Jajajaja verdad. Gracias!
Buenísimo artículo! Es de esas películas que con verlas 1 vez no basta, excepcional la saga