Se acabaron las vacaciones. Bueno, no para todos, pero para un número importante de estudiantes -universidades santiaguinas, privadas y estudiantes secundarios- el relajo se terminó.
Triste, una verdadera tragedia: ¡cómo es posible que las semanas hayan volado de tal forma que mañana -¡mañana, por la cresta!- se inicie el segundo semestre!
Las vacaciones tampoco son taaan soñadas -para qué estamos con cosas- al final igual terminan aburriendo (sobretodo si ellas implican moverse de una ciudad a otra, ampliamente distanciadas entre sí). Por un lado al principio era entretenido volver a la casa, estar con la familia, ver a los amigos del colegio, recorrer tus calles y todo eso; pero bueno, después de 3 semanas ya hiciste todo lo que podías y empiezas a echar de menos a los compañeros, las otras calles, el aire contaminado, todas esas cosas que te tienen chato durante el año.
Los sentimientos son contradictorios: no quieres irte porque en tu casa estás muchísimo, inimaginable, infinitamente más cómodo -la comida está lista, el refrigerador siempre está lleno, no hay obligaciones, no existen trámites ni colas- pero por otro lado estás más controlado de lo que acostumbras -a qué hora te dormiste anoche, para dónde vas, te estás levantando muy tarde, le dijiste a tu papá, para qué necesitas y un largo etcétera- por lo que nos cuesta sentirnos completamente a gusto. Además, una vez que se adquiere la independencia es mucho más difícil volver a someterse a reglas impuestas por otros.
Todos desearíamos que las vacaciones fueran en la vida real como las de Phineas y Ferb, pero lamentablemente no se puede tener todo en esta vida.
Pero volver a clases tampoco es el mejor panorama del mundo: levantarse con el alba, comer mal, dormir mal, estudiar mucho -o poco-, esforzarse para obtener malos resultados y perder casi todo tu tiempo libre.
Parece que no queda otra que centrarse en “las cosas buenas” para evitar caer en depresiones y las medidas drásticas que ésta conlleve. Qué sé yo, piensa en que vas a reencontrarte con tus amigos, que van a poder contarse sus vacaciones, que vas a poder volver a tomar tus decisiones sin preguntarle a nadie, blablabla…
¿Yay? ¿O no?
Admitámoslo, la vida apesta. Todo era mucho mejor cuando éramos chicos y salíamos del colegio a las 12, almorzábamos viendo Discovery Kids y nos obligaban -OBLIGABAN- a dormir siesta.
Pero como no podemos echar atrás el tiempo, dejaremos de pensar en eso y nos autoconvenceremos de que entrar a clases tiene lo suyo y ¡qué oportuno! ¡dicho evento sucede mañana!
¡HURRA! ¡FELIZ SEGUNDO SEMESTRE!¡QUE PUEDAN DORMIR EL MAYOR TIEMPO POSIBLE Y OBTENGAN LAS MEJORES NOTAS CON EL MENOR ESFUERZO! ánimo y suerte.


















Pensaría lo mismo, sino fuera porque en mi casa universitaria estoy muucho mas controlada que en mi casa real
jajajaja yo entro el 13 de agosto =)
y yo que ni siquiera e podido salir de vacaciones aun =´(
JAMÁS me sentí tan identificada con un post de volver a clases… JAMÁS. (Aunque santiago espera por mi el martes 7
)