La semana pasada empezamos la revisión de algunas de las nominadas al Oscar de Mejor Película del 2011. Hablamos de The Artist, The Help y The Tree of Life. Hoy continuamos con las descripciones/opiniones, esta vez con Moneyball, The Descendants y Midnight in Paris. Las últimas dos son películas de un par de grandes directores, pero, en mi opinión, lejos de los mejor que ellos han producido. Veamos:

Midnight in Paris: Considerada el “regreso” de Woody Allen, uno de los directores más reconocidos y prolíferos de la historia. A pesar de que Allen haya estrenado una película por año en las últimas cuatro décadas, se puede observar una variación notable en la calidad de estas. Es por eso que cuando salió Medianoche en París, el público y la crítica se volvieron locos. Considerando que las últimas películas que había sacado eran las pésimas Conocerás al hombre de tus sueños y Whatever Works, la gente se llevó una sorpresa con esta comedia centrada en la ciudad luz. La historia es original y entretenida, pero quedé con la sensación de que es el tipo de ideas que parecen mejor en teoría que en ejecución.
Trata sobre un guionista norteamericano (Owen Wilson) que viaja a París con su novia (Rachel McAdams, que puede ser muy linda pero aquí está estancada representando a un estereotipo), donde, a las doce de la noche, se ve transportado a distintas épocas, en las que conoce a artistas icónicos como Dalí, Hemingway (Corey Stall en una de las mejores actuaciones del año), Picasso y Buñuel, entre otros. La cinta aborda el tema de la nostalgia –quizás muy explícitamente–, y plantea la incapacidad del hombre de vivir de forma conforme en el presente, añorando en cambio un pasado que pudo –o no– haber sido mejor.
Se volvió la película más exitosa económicamente de Allen y una buena forma de introducir a un público nuevo a las obras del director, pero, en mi opinión, no se compara con su trabajo anterior, incluso sus otras nominadas a Mejor Película, como Hannah and her Sisters y Annie Hall y otras que no recibieron esa distinción, como The Purple Rose of Cairo, Interiors y Deconstructing Harry. Quizás soy muy exigente con uno de mis directores favoritos, pero es que conociendo lo lejos que puede llegar, Midnight in Paris no logró impresionarme.
(Medianoche en París ya había sido discutida en Juvenoide, por MX, a quién le gustó más que a mí)

The Descendants: Alexander Payne, el director de la cinta, es un ganador del Oscar trabajando con George Clooney, una de las estrellas más grandes del mundo que también es un ganador del Oscar. Es por esto que la película siempre estuvo en el radar de la Academia, lo que culminó en cinco nominaciones. Aunque alabada por muchos, a mí me pareció bastante desordenada e inconsistente (en mi crítica profundizo en esto) y creo que no es merecedora de todos los honores que ha recibido, tratándose, en mi opinión, de la peor película del director.
La historia se centra en la familia King tras el accidente en bote que dejó a la madre en coma. Su esposo, Matt King (George Clooney), ahora debe hacerse cargo de sus dos hijas, dándose cuenta de que no las conoce ni sabe cómo criarlas. Para empeorar las cosas, se revela que la esposa de Matt lo estaba engañando con un agente de bienes raíces local, lo que lo lleva a emprender una búsqueda para enfrentarlo. Todo esto no constituye el único problema en la vida del protagonista, ya que es también el encargado de decidir en nombre de su familia si han de vender una gran cantidad de tierra que han heredado, lo que los podría llevar a ganar una fortuna (una historia que se ve resuelta de forma decepcionante y trillada).
No se dejen llevar por el hecho que yo odie esta película con pasión. Muchos verán en esta comedia/drama familiar bastante que apreciar y, si dejan pasar muchos de los detalles que pueden empeorar su opinión de ella, encontrarán en The Descendants una cinta con corazón, humor y emoción. Listo, no diré nada más bueno con respecto a esta película.

Moneyball: basada en una historia real, esta película resultó una inspiradora y realista examinación de un hombre que no se dio por vencido cuando el sistema en el que estaba metido le jugó en contra. Liderada por una fuerte actuación de Brad Pitt (mucho más contemplativa que lo que ha hecho anteriormente), la cinta terminó con seis nominaciones al Oscar –incluyendo una para su protagonista– y, aunque es probable que se vaya a casa con las manos vacías, este sobrio y maduro drama es una de las películas más fuertes de las candidatas al premio mayor.
Moneyball es una película cerebral sobre administradores de un equipo menor de baseball. Brad Pitt interpreta a Billy Beane, el manager general del equipo, que tiene una idea que cambia la forma en que se juega el juego. Beane considera que la forma en que se establecen convencionalmente los equipos de baseball, que pelean duramente para conseguir a los mejores y más caros jugadores, no es la única forma de valerse con un arsenal de fuertes profesionales. Al verse reducido el presupuesto que Beane puede manejar, decide contratar a Peter Brand (Jonah Hill), un talentoso joven que le ayuda a establecer un nuevo sistema: buscar jugadores subvalorados que no se peleen los grandes equipos, pero que posean fortalezas individuales que los hacen sobresalir en distintos ámbitos del juego. El método da resultado y Beane ve como su equipo, que hasta ese momento no había tenido mucho éxito, comienza una racha ganadora nunca antes vista.
Puede que la trama no suene muy cinematográfica, pero es bueno recordar que el guionista es Aaron Sorkin, el que hizo que algo como la creación de software fuera emocionante en The Social Network. El guion es justamente el punto fuerte de la película, pero rescato también la dirección de Bennett Miller (responsable de Capote, uno de los mejores biopics de los últimos años), que logra hacer que resulte interesante y grata de seguir una historia que hubiera sido un bodrio en manos menos capaces.
La próxima semana terminamos con las últimas tres películas que completan las nominadas del 2012: War Horse, Extremely Loud & Incredibly Close y Hugo. Si se perdieron la tanda anterior, la pueden leer acá.
















Lo malo de moneyball es que debes saber un poco de baseball o sino no cachai nada de lo que hablan en toda la película