Cosas de un dia lluvioso.
Son las 11 de la mañana del sábado cuando un continuo golpeteo en la ventana me despierta. Arrastrando los pies me acerco a la ventana, abro las cortinas y ¡vaya! está lloviendo a cántaros. Ese pequeño chispeo que había el viernes cuando me acosté a dormir a las 7 de la tarde (entienda que después de 2 días de estudio se desgasta un poco mi sueño) se ha transformado ahora en un verdadero diluvio, con pozas de agua que repletan la calle, y ningún transeúnte que cruce por ellas. Mi reacción: Felicidad.
Me duche y vestí rápido, me puse mi abrigo, tome el paraguas, y salí a la calle a jugar con el vendaval. ¿Quién no se ha sentido Gene Kelly alguna vez cantando bajo la lluvia? chapoteando un rato con los charcos, colgándose de los postes? daba lo mismo que tuviera que estudiar para una prueba el lunes, eso lo dejo para la tarde. Mejor aprovechar antes que las nubes se marchen.
Me dirigí a la casa de mis padres para una buena comida familiar, aun jugando por la calle mientras un señor en la esquina me miraba raro. Me daba lo mismo así que seguí cantando: I’m singing in the rain, Just singing in th…¡cuidado! Pero cuando le advertí al señor, ya era tarde y el taxi que iba a toda velocidad lo empapo de la cintura para abajo. Quizás no es tanta gracia un día lluvioso, menos aun para quienes no tienen techo para guarecerse. Me deje de juegos y me senté silencioso en la micro, esperando llegar pronto.
Pero de nuevo una ola de alegría me embargo cuando llegue a casa. Estufas encendidas, mesa puesta, y un gran plato de comida esperando. Y es que sin duda una de las gracias de los días lluviosos son los pataches de invierno: Sopaipillas, calzones rotos, arroz con leche, leche asada, entre tantos otros, cosas que nos sirven para calentar el cuerpo y de paso endulzar la vida.
Con el estomago lleno y la sonrisa de oreja a oreja, me dirigí a buscar mis manuales para estudiar, pero cuando llegue a la repisa, ahí estaba Homenaje a Cataluña y El crisantemo y la Espada, libros en que había quedado a medio camino de terminarlos. “bueno, leer un poco de literatura no me matará. Que los estudios queden para la noche” ¿Y es que como renunciar a leer un libro o ver una película un dia de lluvia? ¿No son sinónimos acaso? El estudio puede esperar, estos pequeños placeres de invierno no.
Ya eran las nueve cuando solté los libros, y la lluvia ahora si que se parecia a un vendaval: El viento golpeando los arboles, el agua colandose por las rendijas de las puertas, y mis perros tratando de esconderse en las pocas partes secas que quedaban de la terraza. Ya, es hora de estudiar. Imprimo los materiales, saco mis cuadernos, todo listo. Empiezo a leer las primeras lineas cuando…¡SE CORTA LA LUZ!
Solo estas cosas pasan un dia lluvioso.
















Pingback: Tópicos de Marketing Digital UC » Basura NO
“bueno, leer un poco de literatura no me matará. Que los estudios queden para la noche” ¿Y es que como renunciar a leer un libro o ver una película un dia de lluvia? ¿No son sinónimos acaso?”
jajajaja demasiado cierto