
El medio de transporte subterráneo de Santiago, ese inaugurado el año 1975. El de la línea 1, 2, 4, 5 y 4 a, tiene muchas cosas a destacar y situaciones que pasan en su interior. Aquí van algunas:
El torniquete para escolares y adultos mayores: Todo funciona bien, hasta las horas peak, en ese momento se arma la mansa fila entre pingüinos, veteranas, universitarios y viejitos. Lo que no mucho saben es que siempre el torniquete de al lado, también es válido para que pasen.
El inconfundible aroma en hora punta: Desde las 7 am hasta las 9 y algo, y desde las 18 hasta las 20, el Metro es una mierdi. Todos apretados, empujones van y vienen y la calidad del aire dentro de los vagones es repugnante. Lo más increíble es que a veces, bien tempranito en la mañana algunos andan bien fuertes. Hay olor a lavanda en hora punta, pero parece que con dos músicos muertos.
Las líneas: Hay una cierta predilección a la Línea 1 y la 4, las demás (no conozco la 4 A) tienen los peores trenes, casi los que inauguró A.P por allá en los 70’. Puertas que en movimiento se entreabren, incomodidad al interior. Un pésimo servicio en las líneas más populares.
Amor a primera estación: Hay que reconocer que todos nos hemos quedado mirando a alguien en el Metro. Y el peor momento es cuando se baja, igual nunca se iba a entablar una conversa.
Usuarios de regiones: La típica broma para alguien que llega de provincia a la capital es: “No vayai a hacer parar el Metro con el deo’…”. Broma fome. Otra cosa que les pasa –no sólo a los de regiones– es equivocarse de dirección, partir a San Pablo en vez de Los Dominicos. Lo peor es darse cuenta y tener que pasar por el cambio de andén, las miradas son prejuiciosas.
El asiento: Te sientas, puedes ir muy cansado, chato, esperas que no se suba ninguna embarazada o una abuelita. Todo marcha bien hasta que ingresan en algún momento. Lo ideal –y lo que corresponde– es dar el asiento, no falta el que se hace el loco, haciéndose el dormido
Voz del Metro: “Se inicia el cierre de puertas”, “Para su seguridad, utilice pasamanos o manillas”, “Tobalaba, combinación con línea”. La puede reemplazar el maquinista de turno, pero siempre es una voz que ya es conocida. ¿Quién será?
Hay muchas cosas que quedan en el tintero, las seguiría escribiendo, pero me tengo que bajar.


















el metro. una maravilla que los de región jamás comprenderemos realmente. y sí, en la hora punta es una mierdi. y sí, me he enamorado de alguien que tras un arranque de motor desaparece por siempre entre los siete millones de habitantes más que hay en santiago. y sí, me han molestado con lo de ‘parar el metro con el dedo’. y no, jamás sabremos quién es la misteriosa y mecánica voz que nos recibe todos los días
jajaja Amor a primera estación, le pasa a todos y todos los días xD
Me gustó mucho el tema y claro que da para mucho más. El metro es como un experimento, se puede estudiar jaja y eso es lo divertido. Es adorable, casi siempre.
Gracias por los comentarios!