Por Vito
Linkin Park ha podido mantenerse a flote entre las bandas que lograron su momento de mayor gloria con el auge del llamado Nü Metal, principalmente a principios de la década pasada. Lograron renovarse de buena manera girando más hacia el rock en “Minutes to Midnight” (2007), y luego hacia la electrónica y el rock industrial con el sorprendente “A Thousand Suns” (2010), un disco conceptual que terminó saliendo mejor de lo que ellos mismos esperaban. Y eso se nota porque en su nueva entrega, “Living Things”, no logran mantener esa misma frescura y originalidad.
Desde el primer minuto de disco, con “Lost in Echo”, los californianos demuestran que la influencia electrónica seguirá guiando el set de canciones, aunque esta vez los guiños al dubstep llegan a ser molestos (y parece estar haciéndose moda entre las bandas de rock que intentan reinventarse abusar del estilo que parece estar más en boga por estos días). El siguiente track, “In My Remains”, no logra despegarse demasiado de lo que fue el primer corte. Las canciones muestran una fórmula de sobra conocida y se mantienen planas y predecibles. “Burn it Down”, primer adelante del disco, intenta hacerse oír con más atención, pero ésta se diluye una vez más con la repetición de las mismas líneas melódicas una vez tras otra. “Lies Greed Misery” se acerca más al estilo explosivo mostrado en su disco anterior, y deja una buena sensación que se pierde rápidamente en los primeros acordes de “I’ll be gone”. “Castle of Glass” ofrece una pausa necesaria y agradable antes de la agresiva “Victimized”, que en menos de dos minutos ofrece toda la potencia que parece haberle faltado a las seis pistas anteriores. Los cinco temas siguientes vuelven a perderse en el homogeneidad, cerrando así un disco mediocre en menos de cuarenta minutos. Un disco del cual se esperaba mucho más, sobre todo después de la claridad desplegada a lo largo del inteligente y sentimental (y comercial) “A Thousand Suns” (y sí, las comparaciones son odiosas, pero en este caso necesarias). Canciones cortas, estructuradas de la misma manera, con ritmos, tempos, líneas melódicas, rítmicas y vocales similares hacen que el disco deje de parecer interesante antes de llegar a la mitad del recorrido, y se pierde por completo en las últimas canciones, que no terminan de afirmarse. El resultado es una compilación de temas que suenan vacíos y concebidos bajo presión, sobre la marcha, dan la impresión de estar cansados y no dan ganas de darles una segunda pasada a las canciones. Esperemos que el sucesor de este disco (y esperemos que lo haya) vuelva a sonar original, y no a una copia de sí mismos.

















Ultimos comentarios