
Es uno de los típicos destinos de los típicos paseos culturales del colegio…
Pero cuando uno ya lleva un par de años sin tener esos paseos los empieza a extrañar: Las treinta o cuarenta personas gritando en el bus, todos con el mismo uniforme, las caras de púber, y las típicas fotos haciendo caras en cualquier parte y obvio que sin enfocarse en las obras de arte.
Pero el Museo de Bellas Artes es uno de esos con que uno se reconcilia al volver solo y por cuenta propia.
Con el precio no hay problema. Cuesta $600 para adulto y $300 mostrando tu pase escolar o tarjeta que certifica que eres estudiante. Ahí entras al típico salón principal, amplio, iluminado y con diferentes esculturas a su alrededor. Si vas a la sala de exposición del lado izquierdo, hay este tiempo la muestra de un escultor en especial. Él toma piedras y las funde con metales, armando así figuras, como por ejemplo un caballo. Uno nunca pensaría que un caballo pudiera recrearse con un par de piedras y metal… bueno, sí se puede.
Y si sigues derecho, y bajas, está la exposición temporal de Matta.
Roberto Matta es un pintor chileno, que vivió desde 1911 a 2002, y esta expo se hace en conmemoración a él.
Son aproximadamente treinta obras que se exponen, unas del tamaño d la pared entera, y otras más chicas.
Matta usa de todo: hay algunos cuadros pintados encima de una tela tapada con cemento y paja, otros en óleo directamente, y así va ocupando distintos tipos de materiales.
Este autor es muy reconocible en su forma de pintar. ¡Anda al museo y descubre su “algo” especial!
Y para tentarte, te dejo con una de sus obras…



















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