A propósito del día del trabajador que es celebrado a lo largo de toda la superficie planetaria, me surgen algunas dudas respecto a que estamos “celebrando” o “agradeciendo” o cualquier otra palabra bonita que sea políticamente correcta. Porque si vamos al día a día nos encontramos con el trabajador explotado, con ese que muchas veces gana el sueldo mínimo y que tiene que hacer cosas casi milagrosas para llegar a fin de mes. O también con esa madre que se saca la cresta todo el día para ganar 300 lucas y tener que alimentar una familia, pagar en algunos casos la Universidad y así vamos sumando gastos, vamos generando miseria.
Foto: UPI
No tiene que ver con ser comunista, ni socialista ni otro tipo de nomenclaturas weonas darse cuenta de que lo que esta ocurriendo con los trabajadores/as es penoso, es solo tener conciencia de la precariedad de estas personas que al final de día son casi el 75% de la chilenos y es digna de compararse con un país de las más aislada región de África. Tampoco tiene que ver con ese discurso sobre el obrero y su triste vida, si no que tiene que ver con un tema netamente humano donde la empatía tiene que jugar un rol principal para construir sociedad.
Hago la pregunta: ¿Vivimos para trabajar? Personalmente creo que no, pero las leyes del mercado hoy en día hacen que mi pensamiento se vaya a veces a la mierda ¿Por qué lo digo? Porque creo que los trabajadores se están convirtiendo hace largo rato en un número mas en una planilla Excel de determinada empresa, es decir, estamos yéndonos a la deshumanización del trabajo. Vemos como día a día la gente y la fuerza trabajadora son solo “maquinas” generadoras de economía,de utilidades para las empresas y riquezas.
¿Produzcamos? Perfecto, ojalá en la mayor medida de lo posible. ¿Pero a costa de que va a ir esa producción? Turnos interminables, sueldos miserables -obvio ya que hay que optimizar las ganancias- por lo tanto mientras menos le pague a mis trabajadores mas plata y mas rico me hago, dejando a una manga de infelices con el agua hasta el cuello a fin de mes.
Esto no es una carta contra la injusticias sociales ni mucho menos, solo es una visión de lo que esta ocurriendo ahora en este mundo, un mundo en el cual las políticas laborales y económicas están hechas a partir de la generación de riquezas y no de quienes ayudan a generarlas. Donde los trabajadores no tiene mas armas que trabajar y asumir la voluntad de unos pocos.


















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