Flaming Lips en la luna


Por JMXolotl

Imagina que son las 11:30 de la noche un 31 de Diciembre, y esperas tan solo unos minutos para que una fiesta de colores y sonidos te lleven en un viaje de psicodelia pura hacia el corazón  de uno de los más grandes discos de la historia. Tan solo imagina en el conteo, y de repente, un estallido extremo y un fuerte palpitar te susurra al oído que es momento de comenzar, y que ese susurro luego se convierte en una voz que aumenta y aumenta y boom, atravesaste la barrera: estas en el evento de año nuevo hecho por los Flaming Lips, los cuales te llevarán en una reflexión contemporánea de el gigante Dark Side Of The Moon.  Ahora, salgámonos un poquito del contexto situacional y adentrémonos a las razones de por qué este intento merece tu conexión a los centros sensoriales del cerebro.

A pesar de la destrucción y reformación completa del clásico de Pink Floyd (cual en si es un acto osadísimo,  considerando la vara alta y la calidad que se tendría que llegar para no verse tan mal frente al gigante), Los Lips logran empaquetar todo el concepto y llevarlo alto  gracias a sus actuaciones en vivo, lo cual realmente, a fin de cuentas, le inyecta ese aire tan característico suyo al momento de pararse en el escenario. Escuchar el disco de estudio, sin saber que tienen entre manos este conjunto de seres extra planetarios, es como  intentar de disfrutar de la bicicleta en el primer intento. Creo que la mejor experiencia para comenzar en su música es verlos en vivo sin saber de ellos. Creo que ahí está su médula. Es en las actuaciones en vivo en que uno recibe el shock letal de la psicodelia que esconden bajo la manga.  Creo que en eso se parecen mucho al original de los Floyd: La experiencia en vivo de ver al conjunto en acción antes tus ojos es distinto a la de escuchar el disco, el último acto requiere de una amplitud cerebral y tiempo para desvelarlo y sacar el envoltorio (en este caso de chocolate) para llegar al centro de oro. Si, y esa analogía no está mal colocada. Ambos grupos comparten eso: un sonido cautivante que luego de masticar placenteramente por harto rato te llevan a su centro liquido de oro y felicidad. Seamos sinceros: uno no escucha el Dark Side of The Moon y lo disfruta como si se tratase de un dulce, a diferencia de la música radial en su mayoría,  este disco (como también su versión cover de los Lips) es una obra de arte que merece su tiempo, y  eso es lo primordial que lo diferencia del resto y que a opinión propia, el público en general ha perdido a través del tiempo. No es que diga que el pop nos aniquile el cerebro, pero es cierto que ya no nos damos el tiempo de tal vez sentarse en un sillón y escuchar discos como estos.


A pesar de las críticas genéricas de la mayoría de la gente  ante el intento de los Lips  de recrear al magnate atemporal de una de las grandes bandas del siglo, creo que un intento tan osado merece la pena ser escuchado, y creo que con mayor razón los fanáticos del original deberían hacerlo, ya que como al principio a todos nos tomo un tiempo de la vida develar los secretos hermosos del primero, el segundo ejercicio (con esta nueva gama de colores y texturas añadidas) debería ser una invitación placentera a reflexionar nuevamente los temas persistentes que aun aquejan a nuestra actual sociedad. De hecho, creo que de eso se trata todo el misterio tras las mentes de estos músicos: devolverle a la sociedad un momento y arrastrarnos a ese momento medular y cálido que otorga el disco. A  ese momento escalofriante y a veces tembloroso, espeluznante y a la vez tan radiante de alegría, que nos empapa el alma al escuchar a través de nuestros oídos a tal joya radiante.

Una llave a todo eso. Eso es lo que promete de Flaming Lips en esta nueva apuesta. No es un disco, es una llave redonda que abre una puerta a los misterios que una vez tocamos. Sino estas tan convencido, creo que un ejemplo evidente es que en esta nueva versión, las conversaciones ocultas, esas voces perdidas en el vinilo ahora son alzadas y recitadas en voz alta. Un claro ejemplo de traer a la luz esas viseras oscuras perdidas en el lado oscuro de la luna.

Así que eso, están invitados a develar nuevamente los secretos, solo que esta vez, envueltos en un papel de regalo distinto.

Columnista invitado

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