Me pasó la última vez que me subí al metro. Venía de un largo día de estar en la Universidad, me pesaba la mochila y no andaba con ganas de nada. No pude creer mi suerte cuando divisé un asiento vacío justo al entrar al vagón, mire para todos lados como un animal que busca depredadores y al ver la costa despejada me abalance sobre ese preciado espacio de plástico ante el desinterés de la gente por mi recién encontrado tesoro. Concedo que los asientos no son precisamente tronos de felpa rellenos con plumas, sino simplemente pedazos de un material común y corriente, usados e incómodos, pero encontrar un espacio vacío en el metro en plena hora “peak” es un acontecimiento digno de celebrarse. Una victoria del día a día le dicen.
Todo era absoluta felicidad para mi cansada persona hasta que se abrieron las puertas del vagón y la vi. Nuestros ojos se cruzaron y sentí de pronto como una brisa helada recorrió mi cuerpo y una conocida tonada al estilo “vaqueros” comenzó a surgir en mi cabeza. Se acercó hacia mi con aire disimulado, como si no me hubiera notado. Se paró en frente mío y se apoyó en los fierros, poniendo su mirada más desvalida y cansada. Yo no lo quería creer nada, algo en su cara me decía que estaba fingiendo, que solo estaba esperando que yo me moviera porque debía hacerlo, no porque ella lo necesitaba.
Revisé si mi asiento era uno de esos que obligatoriamente hay que ceder, pero no, era uno común y corriente, igual que ella y yo. De pronto la situación se convirtió en un desafío, yo no me quería levantar simplemente porque debía hacerlo, yo también estaba cansado y no es un pecado querer descansar. Ella ya no era disimulada en su intento de llenarme de culpa y hacer que me levantara, su mirada se tornaba casi indignada ante mi resistencia y me recordó cuando una persona mira a otra al momento de entrar al baño y ver que se acabó el confort o el que se come la última papafrita. En teoría no hicieron nada malo, pero merecen todo el castigo de la sociedad por haberse atrevido a semejante actitud… bueno se entiende ¿no?.
Aún me quedaban dos estaciones y me sentía envalentonado con mi resistencia, especialmente porque no me sentía mal, si hubiera sido una señora de mayor edad o una embarazada, me hubiera levantado, lo admito, pero ella no tenía pinta de tener algún cansancio más que la misma flojera que me daba a mi estar de pie.
Finalmente llegó el momento de levantarme, lo hice lentamente, sab

oreando el proceso. Ella me miraba impaciente, esperando el momento de poder ocupar el preciado asiento que a su parecer tanto se merecía. Me levanté casi al último instante antes de que fuera demasiado tarde para salir del vagón, ella con ojos de odio me dijo “por fin se para” y yo la miré “sí, soy todo un anarquista, para que vea” y salí.

















me ha pasado eso en las micros aqui en conce, las tipicas viejas que te hechan todo su cuerpo y bolsas encima, ademas de sus miradas de odio intenso, como si uno no viniera cansado de estudiar, lo mas cuatico que me paso fue un viejo feo que empezo a hablar fuerte sobre la desverguenza de algunos estudiantes que no dan el asiento despues e haber estado todo un dia calentando el puesto en la sala, estube a punto de decirle un par de verdades, pero me contuve, siempre digna jajajaja
Abueloide rebelde
creo que esta es una de las cosas que mas me enchuchan!! Tomo todos los días la C02 en escuela militar para ir a la u y me ha pasado que voy con trabajos, un bolso de mil kilos, y habiendo pasado de largo.. Espero tres micros solo para irme sentada y me toca una señora que me grita “vas a la universidad para estar sentada todo el día y más encima no haces nada en tu casa, parate” yo sólo le conteste que mi papá me enseñó que para hablar weas sobra tiempo..
A veces resulta peligroso no ceder el asiento:
El año pasado tome la 418 en estación central con destino a pudahuel. Subió mucha gente así que tuve que ir parado al lado de unas escolares que iban sentadas. Entonces subieron dos viejas con sus hijos de 3 años cada una, y al ver a la escolar, le dijieron “oye pendeja culiá, cede el asiento po maraca, ¿no vi ke toy con el cabro shico?” la joven se pico a chora y empezaron a tirarse garabatos, hasta que la vieja se acerco, la agarro del pelo y le empezo a pegar cachos en la nariz. Y ahi estaba, tratando de separarlas, mientras la otra vieja le pegaba por el lado y le escupía. Cuento corto las viejas huyeron y le rompieron la nariz a la escolar, que se bajo también. El asiento se fue todo el rato desocupado, hasta que me senté yo en él. aun seguía con sangre xS. Pero hay que ser como abueloide nomas, y no ceder el asiento a gente asi.
Me ha pasado muchísimas veces que una señora se apoya al lado mío -onda casi encima mío- esperando, o casi obligándome a cederle el asiento. En ocasiones habiendo más asientos disponibles, pero en fin. Yo lo cedo porque es una señora mayor que yo y qué me cuesta hacerlo, filo. Pero es molesta esa actitud de hacerte sentir culpable innecesariamente.
Si es una persona mayor, embarazada o minusvalido lo cedo sin ningún problema, si no, nicagando, viajo como 1 hora en micro desde la U a mi casa y también ando cansada, así que esas viejas de mierda no me hacen sentir culpable (menos esas que andan con muchas bolsas), si ellas me miran feo yo lo hago peor (:
“Mirada Acusadora”…si estas haciendo halgo mal, obvio que te acusas solo “Abueloide”, con razón te da paja irte de pie…como sera cuando seas viejo de verdad!!! A mi me cargan q los jóvenes se sienten en el suelo del metro, se echan y ni siquiera corren sus pies, me cargan también que cuando alguien quiere dar el asiento la persona hace morisquetas para hacer dicho acto, en vez de hablar y listo!!! yo prefiero irme de pie, si en el vagón hay asientos vacíos los utilizo y cuando viene lleno, me siento y si veo que alguien los necesita se lo doy (no estoy desesperada por un asiento)… jóvenes den el asiento, miren que cuando sean viejos, los jovencitos no los pescaran!!!
entonces hay que aprovechar ahora po!!
La historia de mi vida.
Uuuuuuh tema sensible!!!
Yo a veces prefiero no sentarme por evitar esas situaciones, y si voy sentada doy el siento a gente que lo necesite, como tercera edad, embarazadas, etc. Sino, en general me voy leyendo y escuchando música, y como no suelo hacer combinación, estoy en la mía.
Pero a veces me toca ver situaciones tipo entra una embarazada, nadie le da el asiento porque estan todos en la suya, o leyendo, q se yo, y ella se pone al lado a hacer ruidos, toser, etc., en una actitud según yo muy estúpida. Si yo estuviera embarazada y no me dieran el asiento, lo pediría caraderaja. ¿El tema es sentarse o quedarse parada quejandose???es cosa de pedirlo como la gente…
Concuerdo contigo, quiere el asiento? entonces pidalo!
Nadie es adivino, yo siempre le doy el asiento a las embarazadas, y a la tercera edad, pero si hay alguien mas que lo quiera pidalo!!
Pero me tocó una señora que quería el asiento, y yo venia leyendo no la vi, tampoco sabia que lo queria, y al momento de bajarme me garabateó o sea super mal
yo la hubiera mandao a la chucha weon si tiene la misma edad que yoo, qué webea!!! me enferman esas minas!
Iba con bolsas muy pesadas en el trasporte, me espere a un transporte vacio y entre, el problema es que las demas personas entraron antes que yo y ganaron los asientos y encontré un asiento pero era reservado y me sente, iba muy contenta con mi viaje,hasta que una señora con zapatillas y solo una bolsa de mano de edad madura, me pidió el asiento, yo con todo el cansancio que tenia grite por dentro y sin mas me pare arrastrando mis bolsas, todos en el trasporte se dieron cuenta, y ahí iba yo de pie apenas cargando mis bolsas, lo bueno fue que no paso mucho tiempo para que se desocupara otro asiento y como pude llegue hasta el con mis bolsas y me sente, la señora solo se me vio.
Me dio tanto coraje porque ni siquiera lo necesitaba y yo si.
Odio a personas asi.