
Me puse a pensar en todos los galanes de películas, teleseries, y cómo no, en los de la vida real. ¿Han notado las diferencias? Si no es así, aquí van algunos percances que he notado el último tiempo.
Conoces al chico de tus sueños – sabes que en realidad es mera fantasía y estás embobada con lo guapo que es y no notas nada-, pero con el paso del tiempo te vas dando cuenta que no es tan así.
Las primeras citas son todas lindas. Es una ley, de lo contrario viene el descarte y eso ya no es una buena señal. ¿Qué haría el galán de película? Pasaría tiempo contigo en un café, conversando horas y horas, haciendo de la conversación algo eterno, y lo mejor de todo, es que el tema nunca falta y te sientes muy a gusto y cómoda con la situación. – Los coqueteos con miradas y risitas nunca están demás- Luego te va a dejar a tu casa y ya cuando te despides entras en una atmósfera de pajaritos y mariposas en la cabeza y empiezas a pensar en los mensajitos de texto y todas las cosas que sabemos que hacemos.
Luego te invita a comer, salen a caminar, a recorrer algún lugar bonito, te invita a todos estos panoramas entretenidos que a ti te encantan. Pareciera que sabe exactamente qué hacer en cada situación. Tu cabeza ya no puede pensar más en él y en lo perfecto que ha sido todo desde la primera cita.
¿Creyeron que era real? Lo lamento, seguía con el galán de película.
Aquí va the ugly truth. Probablemente lo conoces en un carrete o por la amiga de la amiga de la hermana, etc. Conversan un rato, se ríen, y si te va bien hasta pueden bailar. Pasan un par de días, y estás entre la espada y la pared viendo ese botón que dice “add friend” y decides esperar. Finalmente te agregó a Facebook. Comienzan esas conversaciones eternas y risitas frente a la pantalla. Te invitó a salir y le preguntaste hasta a tu perro si prefería la polera blanca o el vestido negro. Se tomaron un café, conversaron de la vida y después cada uno se fue a su casa. Pueden pasar días sin tener señales y comienzas a ponerte nerviosa. Justo cuando pasa esto, el galán reaparece mejor que nunca. Te invita a comer, te pasa a buscar, pasan un rato muy agradable, te va a dejar y apenas entras te tiras en la cama a reír sola. Pero vuelve a desaparecer. Y no aparece, no aparece. No apareció. Y nosotras seguimos ilusionadas. “Algo le debe haber pasado” o “quizá se le perdió el celular”.
Sin embargo, la verdad es que vivimos bajo una burbuja creada por las películas y sus galanes perfectos. ¿A quién no le gustaría conocer a un hombre como Ben Barry (Matthew McConaughey) en “How to lose a guy in ten days” o a Noah en “The Notebook”? Y cientos de galanes por los que nos vemos embobadas. Seamos realistas. No odio a los hombres chilenos, son buenos galanes. Pero sí odio, en cierto modo, a los perfectirijillos galanes que se muestran en las películas por los que todas perdemos el aliento y nos hacen pensar que alguna vez encontraremos uno como ellos.
Si usted ya encontró alguno, cuéntenos su historia.


















Cori, lo que planteas, es tortura pura. Vemos a esos galanes de cine y nos damos vuelta y ahí está nuestro troglodita que dista mucho de ser galán, pero que amamos hasta el infinito y más allá. Así es el amor……..
Lo copiaste de una revista de treceañeras? En verdad suena super forzado y poco realista…
“Conoces al chico de tus sueños – sabes que en realidad es mera fantasía y estás embobada con lo guapo que es” SHUUUULAAAAA!
¿Existen las revistas de treceañeras?
Shula tu vieja dude
Me ha llegado un bosque entero, que verdad más cierta haha. Y lo peor es que uno dice nunca más, hasta que aparece otro pastel y la misma historia de nuevo. Cosas de la vida jajajaaja
Me gustó! Que rico poder leerte Cori
ME CARGAN LOS GALANES y no se porque pero desde hace cierto tiempo soy un imán para ellos, no hay vez que salga a bailar que no conozca a alguno