La verdad es que no me extraña la decisión de Hernán Levy de no repostularse a la presidencia de Colo-Colo. Lo que sí me genera cierta desconfianza son los argumentos, cito: “He decidido no continuar por una cuestión más simple, pero muy de fondo porque creo que es lo mejor para Colo Colo. Hoy mi figura en la presidencia no genera la cohesión que se necesita para encabezar esta institución. Doy un paso al costado, pero seguiré apoyando a mi club en todo lo que sea necesario. Los jugadores y el cuerpo técnico tienen todo mi apoyo, yo creo en ellos”.
Soldado que arranca sirve para otra guerra, dicen. Lo que me sorprende es el carerrajismo con el que el señor Levy se desenvuelve a estas alturas de la crisis colocolina, aludiendo a que “no genera cohesión”. Luego de que se ha privilegiado el marketing de Colo-Colo, por sobre un proyecto real con miras al futuro y que por lo demás en este minuto nos tiene hundidos en la peor de la crisis albas del último tiempo, la opción que le quedaba a este señor era arrancar. Pero que en una expresión políticamente correcta se ve todo esto entendido como: “No repostular”.
Lo que este señor nunca entendió es que Colo-Colo dejó de ganar por historia, por nombre o por campeonatos. El fútbol ahora cada vez sabe menos de ese tipo de cosas, por lo tanto había que ponerse a trabajar, fue en ese minuto cuando Levy se dio cuenta de que no tenía un proyecto real para el equipo.
Dejo la pregunta abierta: ¿Hace cuanto Colo-Colo no saca a un jugador de la cantera, que valga la pena? Esta pregunta es trascendental para darse que cuenta de que no hay trabajo, ni ganas de salir adelante. Obviamente no toda la culpa es de Hernán Levy, pero en este momento el está a la cabeza y los dardos apuntarán sobre él. Y es por lo demás uno de los grandes artífices de la gran crisis colocolina.
Ya no se sabe si es por cobardía o por salvarse él mismo, pero este señor se va y deja a Colo-Colo más perdido de lo que ya estaba, eso sí, por la puerta de atrás.



















Ultimos comentarios