De los creadores de “los taxistas que pelean en el semáforo” y “los choferes que discuten con los pasajeros” llegan mis favoritas: las señoras que pelean en el metro.
Qué maravillosa sensación me invade cuando descubro que tengo la suerte de ir en el mismo vagón que un par (o a veces más) de estos especímenes. Son fáciles de reconocer: se apegan al pasamanos con actitud de ser las dueñas de dicho transporte y miran por sobre el hombro tanto a su público como a su contrincante.
Yo pienso que están aburridas ¿Qué otro motivo van a tener? Nadie anda buscando discutir por cosas insignificantes con personas además desconocidas a no ser que lo considere -inconscientemente, quizás- motivo de diversión.
Se me imagina que saben reconocerse: se encuentran de pronto bajo tierra en un espacio reducido y saben perfectamente con quiénes están tratando. Una provocación y es suficiente, se desata el desastre transantiaguino.
La discusión se genera, casi siempre, porque sí. Porque yo iba en este centímetro cuadrado, porque puso su mano arriba la mía, porque no me pase a llevar el bolso.
Para mí -ultimate fan- lo más gracioso de todo es el calibre de los insultos que se dedican. De todas las escenas que he presenciado, ninguna ha sido sobresalientemente grosera ni tampoco físicamente agresiva. Lo que más se dicen dichas señoras en estas circunstancias son adjetivos que puedan herir sus sentimientos: fea, horrorosa, tonta. Sobretodo fea.
La más memorable pelea que pude disfrutar se basaba en la iniciativa de una de ellas, que motivaba a la otra a moverse en taxi si le molestaba tanto compartir su espacio con otras personas y posteriormente se transformó en una burla a su pobreza. El objeto de las burlas arremetió con que su contrincante era horrible y ella, orgullosa, le dijo que si acaso ella era tan hermosa.
Es divertida, también, la complicidad que se genera entre los espectadores. Junto a tanta tensión se entablan lazos profundos y duraderos en base a sonrisas mal disimuladas y ojos que ruedan con frecuencia. Todos somos partícipes de tan íntimo momento y el hecho de presenciarlo es capaz de cambiar nuestras vidas para siempre.
Al menos hasta que se inicie el cierre de puertas.

















A mí estos días me ha tocado usar el ascensor porque he tenido que viajar harto con una maleta, tipo 7 de la mañana. Y por lo mismo, me he topado con este tipo de señoras, pero peores: las que usan el ascensor.
No tienen necesidades especiales, entiéndase: no son discapacitadas, no están embarazadas, no son demasiado viejas, sólo son flojas.
Viejas de mierda, miran con odio si andas con un bulto, más aún si tienes veintitantos y ocupas SU ascensor, reclaman porque no las dejas pasar, reclaman porque el ascensor, que es uno sólo y es enano, llegó lleno una vez más y así, con cualquier cosa. Son capaces de esperar 20 minutos en vez de subir un par de escaleras.
Las detesto con todo mi corazón. Yo creo que superaron a las que te ponen las bolsas en la cara cuando ocupas un asiento en el metro o en la micro.
También se usa mucho el “mal educada” para herir a la contrincante. Una vez presencié uno de estos altercados donde una vieja pelotuda, porque eso es lo que son, reclamaba “cómo se ha hechado a perder la raza”… Dios mío!
El otro día vi una señora que le estaba reservando el asiento a una mujer joven que en realidad no necesitaba sentarse, pero a pareció un señor con su hija en brazos y se sentó en ese asiento reservado. La señora hizo EL escándalo porque el asiento era de la mujer joven que estaba cerca.
Lo peor es que el señor se enojó y le empezó a decir “no quiero hablar contigo, no quiero hablar contigo”.
Me reí como una hora.
jajajaja “no quiero hablar contigo (bis)” qué notable respuesta, grande caballero!!
Y tapándose los oídos? jajaja
La que me toco a mi es para morirse , iba en el metro tipo 11.30 en la estación toesca , el metro iba vacío así que me tome la libertad de sentarme en el suelo a repasar una materia que estaba estudiando en ese tiempo para rendir la psu , entro una mujer como de 43 años , recalco que el metro estaba vacío y ella se acerco hacia donde me encontraba sentada y sin ni una pisca de vergüenza me dijo : “córrete que me que me quiero poner ahí” , como iba tan concentrada ni siquiera recaí en sus palabras solo me corrí para que se pusiera donde quería, seguí leyendo mientras pensaba en lo que me había dicho , me di cuenta de que había sido bastante extraño , según mis costumbres no llegas y exijes un lugar de esa manera , donde no te corresponde mientras más pensaba más rabia sentía , tenia un vagón entero para ubicarse con su marido y solo me trato mal por su disfrute , así que me pare y le toque el hombro para decirle , que si pidiera las cosas de buena manera y fuera más armoniosa con el mundo que la rodea , solo le traería buenas cosas a ella , a lo que esta contesto de una manera violenta diciéndome que yo era una “pendeja weona que no sabia donde estaba parada” , le dije que lástima que el mundo tenga madres y esposas como usted , por eso seguimos así , para dejar de calentarme la cabeza decidí bajarme en la estación que estábamos y cuando estaba apunto de cruzar la puerta siento un sonido fuerte de zapatos y un golpe en mi mochila cuando me di vuelta cache que un loco la había empujado para atrás , después de regalarme una patada que doy gracias ni siquiera la sentí , la gente del vagón me miraban así todos desconcertados pero como siempre nadie dijo nada , más que el loco que la agarro que le dijo ” vieja loca ” , se cerraron las puertas y yo me quede abajo impactada , de esto concluí en que la mayoría de estas señoras pelean con la gente por gusto , por entregarle algo de emoción y sentir que alguien las escucha , o solo ganarse un puesto más arriba de alguien, disconformes con su vida de tener que obedecerle siempre a alguien y no tener a quien mandarle.
ohh, yo le hubiera gritado su buen “VIEJA CULIAA” antes de que se cerraran las puertas… que gente más desagradable dioh mioh.
Que “buena” la historia de Javi, lamentablemente está lleno de esas señoras, a mí me ha tocado vivirlo en metro Tobalaba en la línea 4 en dirección a Vicuña Mackenna, y es terrible, sobretodo porque en Tobalaba el tren llega vacío y la gente se aglomera en el andén al borde de la línea amarilla y si no alcanza asiento no se sube y espera el próximo tren y así, congestionando el andén. Pero ese no era el punto, a mí también me ha tocado vivir situaciones similares con estas señoras, una vez el vagón iba medianamente lleno, gente de pie y bastante juntos, pero no así apretados como si fuéramos sardinas en una lata, iban 2 mujeres una de 28 que iba mensajeando con su celular y una señora de unos 47 años apróx. tal como dice Desconsuelo amarrada al fierro del vagón, y durante más de 3 estaciones la señora le iba alegando a la niña que porque no apoyaba su celular en el brazo de otra mujer, a lo que la niña contestó que no se había dado cuenta y no que no pensó que eso la molestaría, la señora le dijo pobre que la volviera a tocar cuando el metro frenara, la niña se disculpó, la señora comenzó a insultarla preguntándole que acaso que tenía en la cabeza y cosas así. ¿No será mucho? creo que no hay que echarle la culpa a nuestro trabajo y estrés, hay que ser más empático, todos tenemos malos días, pero no podemos llevar a pasar a los demás como lo hacen por ejemplo estas señoras. Lo que es yo cuando voy en metro me intento desconectar de todo el trabajo y estrés, y asumir que voy en un medio de transporte donde van personas y no animales ni objetos.
Saludos