Mucho se pasan la vida preguntándose si agarrarse a su amiga es una decisión correcta o incorrecta. A veces las ganas, la atracción sexual y la piscola es tan fuerte que el cuestionamiento pasa a segundo plano y las cosas suceden no más.
Pero el conflicto se da cuando finalmente te agarras a tu “amiga” y tienes que comenzar a dar cara por el resto del tiempo, es decir, hacerse el weon de forma sostenida. Hacer como que nada hubiese ocurrido y tratar de seguir tal cual como era antes. Sin miradas extrañas, sonrisas nerviosas ni ningún tipo de expresión distinta.
En el fondo todos sabemos que por muchos que nos hagamos los weones olímpicamente, nada va a ser igual. Probablemente en un principio le echamos la culpa al trago y a las piscolas, con la clásica frase: “no filo, si estábamos curados”. Esos son los primeros pasos, luego nos vamos a dar cuenta de que esto va pasando a mayores y se va repitiendo en distintas instancias que la noche va regalando, pero ojo siempre de noche y en contexto de alta fiesta.
Después de que se sigue repitiendo pareciera que no hay fin, uno de los dos decide hacer algo al respecto haciendo preguntas weonas como: “Ya, pero ¿En qué estamos?” que al final del día es una de las preguntas odiosas que uno no quiere escuchar, porque la respuesta quizás va a ser aún más weona: “Filo, pasémoslo bien y después vemos”.
Para el que creía que existe la amistad entre hombre y mujer, las cosas supuestamente debiesen haber quedado ahí, si total son amigos. Pero todos sabemos que las cosas no son así que casi por regla general nunca lo serán.
A menos que el sentimiento al agarrar en repetidas ocasiones sea el mismo tanto para el hombre como para la mujer, la calentura podría transformarse en algo más serio, “tratar de ponerle nombre”. Pero si la cosa no es mutua y para uno de los dos solo significa pasarlo bien, la relación se destruye. Simplemente porque la naturaleza de los seres humanos es así.
Hay que tener ojo cuando uno decide tener solo un “touch and go” con un tipo o tipa que consideres amig@, porque generalmente la cosa es difusa y muchas veces los dos lo terminan pasando como las weas.
Este es entonces, muchachos, el consejo de hoy.



















“La historia de mi vida” jajaja no lo aconsejo para nada, menos si tu amigo está pololeando y cada vez que lo ves es inevitable que pase algo.
Todo depende de si tu amigo/a y tú están en la misma sintonía, en las ganas de pasarlo bien no más po sin preguntas ni respuestas weonas después. Si uno de los dos empieza a sentir algo más es justo ahí cuando la wea caga.