
Paso bajo el umbral de la puerta que separa la oficina principal del resto del edificio y el señor alcalde se levanta. Sonriente me saluda, nos giramos hacia la pared que está detrás de su escritorio y hacemos una reverencia solemne ante la imagen del general; la mía más solemne que la suya, claro.
Me mira con el brazo en mi espalda y hace un gesto para que me siente. Me sitúo en una silla de madera forrada que parece traída de Francia, pero que probablemente fue armada en San Bernardo.
-¿Cómo estás, muchacho? -me llama muchacho porque cuando jóvenes servimos en el mismo escuadrón de la DINA y porque yo era más chico se creía mejor. Mira a su alrededor buscando un pequeño aparato que parece un teléfono, lo toma y le habla: -Diana, traígale algo al jovencito este, un tecito… -se dirige a mí: -¿Con cuántas cucharadas de azúcar? ¿Dos? -le habla a su secretaria nuevamente: -Uno con dos cucharaditas de azúcar -lo dice mientras me mira, como corroborando su decisión -y otro bien cargado, Dianita; gracias.
La conversación fluye naturalmente, temas sobran: las elecciones próximas, las justas medidas en contra de las tomas y las marchas, el torneo de clausura y los 5 marginados de la Roja (polémico a más no poder), la visita de los príncipes de Asturias y… el preferido: el libro/homenaje al héroe nacional, Miguel Krassnoff.
La sola mención de su nombre trae a la oficina, donde nos encontramos, los viejos recuerdos de la época dorada, cuando solíamos seguir un rumbo fijo hacia el progreso. No como ahora, con todos estos marxistas que empañan, con marchas y gritos histéricos, el sueño dorado que solíamos seguir, lo que verdaderamente quería y necesitaba Chile. Eran otros tiempos, ahí sí que habían grandes participando de la política y del desarrollo del país; grandes como Krassnoff.
Se pone de pie rápidamente, el señor alcalde actúa por un impulso que de golpe lo recorre. Busca entre algunos cajones de archivos con cierto apremio, hasta que se detiene. Con un papel entre las manos se da vuelta hacia donde me encuentro sentado. Lo da vuelta y es una fotografía polvorienta: el honorable brigadier junto al inmortal presidente de todos los chilenos (de todos los que valen la pena, al menos) en una cena que conmemoraba los no-sé-cuántos años del mejor gobierno que ha tenido el país.
¡Qué recuerdos! Se sienta frente a mí y bebe de la taza que hace un rato había traído la Dianita -adorable mujer, ella -mientras la fotografía nos mira desde una esquina de la mesa, donde ha sido posicionada para admirarla.
No se pronuncia palabra alguna, la emoción subyacente es demasiada y nadie se atreve a interrumpir la magia que llena la habitación de esta municipalidad. Me quedo quieto y miro la foto. Es como si estuviéramos todos juntos nuevamente. Se me escapa una lágrima silenciosa.

















Está muy bien escrito pero si esto representa el idealismo del autor es francamente lamentable y preocupante, lo digo porque Krassnoff y Pinochet son sencillamente asesinos, culpables de crímenes de lesa humanidad, ladrones e hipócritas. La gente que hasta el día de hoy aún defiende a estos personajes pueden tener dos justificaciones: apoyan y defienden las violaciones a los derechos humanos a costa del progreso económico y otros beneficios que trajo la caída del gobierno de Allende, o simplemente son tan ignorantes que desconocen o niegan por terquedad las atrocidades que estos – y disculpen mi próxima expresión- hijos de puta cometieron. Ambas razones son injustificables.
Pido reflexión al respecto.
tengo una pregunta… este texto es metaforico?, de fantasia? o real? me lo pregunto porqe aki escribe gente joven y veo dificil qe alguno haya trabajado en la dina xd ….
lo siento si mi pregunta fue demasiado weona pero no qeda claro.
No sería de mi preferencia escribir una columna sobre esos personajes, a menos que fuera con sentido crítico y construida en base a conocimientos MÍNIMOS de historia de nuestro país, porque hace falta solo eso para saber que Pinochet y Krassnoff son responsables de que madres aún demanden justicia para sus hijos desaparecidos…. es un insulto para ellas y para todas las víctimas de la DICTADURA militar que gente como tú escriba un texto con afán de homenajear a los responsables de dichas acciones.
Defender el actuar de personas así no solo te llena las manos de sangre, sino que también te convierte en un perverso.
chuta, creí que a todos nos había quedado claro que era un ironía gigante
mmmmmmm lo leí y me pareció bastante irónico. Creo que ese era el sentido del texto. Eso.
lo siento soy muy lenta
si es ironico no queda bien claro, lo sientooooooo, y si el caballero que critica tanto alla arriba tiene todo el derecho a reclamar/ dar su opinion , para eso existen estos espacios donde poder expresarnos,ni él ni yo necesitamos escribir una columna nueva para hacerte saber que tu columna no esta bien lograda, nos vemos
si es ironico no queda bien claro, lo sientooooooo, y si el caballero que critica te “critica” según tu… tiene todo el derecho a reclamar/ dar su opinion , para eso existen estos espacios donde poder expresarnos,ni él ni yo necesitamos escribir una columna nueva para hacerte saber que tu relajo (o de quien sea) no logra su cometido “ironico” es más bien irritante, confuso, nos vemos
Es demasiado ironico , #eso
Excelente columna, el tono irónico hasta se “huele” … Felicidades, excelente escrito!